
Siempre que hablamos de integración curricular, nos preguntamos quienes y cómo son las personas a las que va dirigida una acción educativa. Conocer los intereses, las inquietudes y las expectativas de los educandos, es una condición pedagógica esencial para asegurar aprendizajes significativos.
El mundo de los estudiantes no es homogéneo. Ellos son diversos y sus mundos también. La diferencia con los adultos está representada por los roles y comportamientos que en ocasiones , son excluyentes y no les dejan posibilidades de ser y hacer.
Este módulo nos lleva a una reflexión crítica acerca de la concepción que tenemos de los estudiantes, a tomar conciencia entre el mundo del jóven y el del adulto, y a descubrir las potencialidades que existen para ellos. La planeación, desarrollo y evaluación de actividades en el aula, ya no son exclusividad del docente; también involucra a los alumnos y a las diferentes áreas del conocimiento planteando una integración en torno al aprendizaje que identifique, clasifique, ejecute y evalúe los procesos desde diferentes ópticas para tratar de resolver los problemas de fondo que obstaculizan el avance hacia la calidad educativa.
Anira Muñoz Cano
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